Imagina un domingo de noviembre por la tarde en Bangalore. El monzón acaba de llegar. Llueve. El viento mueve los árboles. Tú observas el espectáculo desde tu ventana. No puedes ir a ningún sitio. Ni falta que hace. ¿Hay algo mejor que ver la lluvia caer envuelto en una manta?
Pero la estampa puede mejorar. Para empezar, puedes añadir la compañía de amigos indios que te cuenten anécdotas de su infancia. Además, una buena taza de chai nos ayuda a atemperar el cuerpo. ¿Y para comer? Acompañamos el chai con el aperitivo perfecto para los días de lluvia: samosas y kachoris.
En la India, al menos en grandes ciudades como Bangalore, tenemos dos formas de conseguir esta típica merienda para un día de lluvia: podemos salir, calarnos hasta los huesos y volver a casa con el botín, o podemos hacer un pedido con una aplicación en el móvil. Con el tiempo que hace van a tardar en traérnoslo porque 1) la lluvia empeora el tráfico (y más en Bangalore) y 2) ¿no pensaríais que fuisteis los únicos a los que se les ocurrió la maravillosa idea de pedir unas samosas? Pero no importa la espera. Podemos entretenernos hablando, jugando al Uno o al póker, o viendo una película de Bollywood en la tele. ¿Que están poniendo 3 idiots? Pues ya tenemos plan.